Saltar al contenido

Game of Thrones: El problema de dejar atrás a los libros

Por Armando Quesada Webb

Game of Thrones, es sin lugar a dudas, la serie de televisión más grande del mundo. El estreno de su octava y última temporada acumuló más de 20 millones de espectadores alrededor del mundo, una cifra impresionante, que difícilmente será igualada por alguna otra producción televisiva en el futuro cercano. 

La serie de fantasía comenzó su emisión en el 2011 y fue un éxito crítico y comercial desde su debut. Con el paso de los años, trascendió la mera popularidad y llegó a convertirse en un fenómeno de la cultura pop. Tal es su impacto que ya han surgido comparaciones con otros hitos culturales como Star Wars.  

Los guionistas y productores D.B Weiss y David Benioff son las dos cabezas de este ambicioso proyecto. Fueron ellos quienes gestaron la adaptación de la serie de novelas A Song of Ice and Fire, escritas por el estadounidense George R.R. Martin. 

Existía, sin embargo, una particularidad con respecto a esta adaptación de la literatura a la televisión. La saga de Martin aún no estaba terminada. El norteamericano desde hace años había señalado que su historia constaría de siete libros, y para el momento del inicio de la serie tan solo estaban publicados cuatro. Un año después, en el 2012, publicaría la quinta novela, y desde entonces los fanáticos han esperado ansiosamente el siguiente capítulo de esta gran saga. 

Es natural que un libro de este tipo tarde años en publicarse. Las novelas de Martin destacan por su enorme escala. Los cinco libros tienen alrededor de mil páginas y cuentan una compleja historia desde las perspectivas de diversos personajes principales que van aumentando según avanza la trama. Hay juegos políticos, batallas, misterios esotéricos, profecías y personajes con una profundidad psicológica maravillosamente ilustrada. Todo esto deja en evidencia lo ejemplar que es el trabajo de Martin y justifica que tarde mucho tiempo escribiendo. 

El problema con este extenso lapso entre sus publicaciones es que eventualmente los creadores de la serie se quedaron sin material literario para basar las temporadas, lo que provocó una disociación entre los argumentos de los libros y de la adaptación televisiva, que repercutió en una disminución de la calidad de los guiones de la segunda. 

Inicialmente, las primeras dos temporadas de Game of Thrones fueron adaptaciones del primer y segundo libro. Luego, para el tercero, se requirieron dos temporadas debido a la extensión de la novela (la más larga de todas hasta el momento). Todo hasta aquí estaba relativamente ordenado. Por supuesto, los guionista debieron tomar algunas libertades creativas, como eliminar algunos personajes secundarios, pero hasta la cuarta temporada fue una adaptación relativamente fiel. 

Todo se empezó a complicar a partir de la quinta temporada, ya que en esta Weiss y Benioff sintetizaron la trama del cuarto y quinto libro de la saga. Fue en esa temporada donde se dio el quiebre definitivo entre las novelas y la serie. Los creadores suprimieron muchísimos puntos importantes del argumento y comenzaron a simplificar la historia. Es probable que se dieran cuenta de que la trama en las novelas, en lugar de amarrar cabos sueltos, cada vez crecía más en su complejidad, por lo que decidieron tomar el camino opuesto.

Las siguientes tres temporadas de Game of Thrones, de la sexta hasta la octava que se encuentran actualmente en transmisión, ya no están basadas en el material de Martin del todo, porque la prometida sexta entrega de la saga literaria nunca llegó. Debido a esto, los guionistas crearon su propia versión de la historia que, según el propio Martin ha dicho a la prensa, no coincidirá con el final que él tiene planeado para sus libros. 

Por razones obvias, Weiss y Benioff no podían simplemente detener la serie y esperar los años que fueran necesarios para que Martin publicara. El show debía continuar. El problema es que ha sido evidente la decaída en la riqueza argumental de Game of Thrones, desde que se acabó el material literario. 

Si hay algo que caracterizaba a esta producción fantástica en sus primera temporadas, era su falta de complacencia con el espectador. Muertes de personajes principales, encuentros anticipados que no se daban, giros de trama complejos y brutales destinos para los distintos personajes. Todo esto se fue perdiendo hasta convertir a la serie en algo muchísimo más convencional, que parece haber tomado el camino opuesto y ahora busca complacer a los fanáticos dándoles lo que quieren. Game of Thornes poco a poco se convirtió en una especie de fanfiction, que si bien su calidad general sigue siendo altísima, deja mucho que desear en comparación con lo que alguna vez fue. 

En el último capítulo emitido, el tercero de la última temporada, llamado Not Today, todas las debilidades de Weiss y Benioff quedan expuestas. Era un episodio donde el espectáculo visual y técnico, si bien impresionante, es utilizado para cubrir una historia apresurada y anticlimática, que probablemente se distanciará mucho de la versión “canónica” de las grandes batallas finales que tendrán las novelas.

¿Significa esto que Game of Thrones es mala? No, para nada. Sigue siendo un espectáculo como ningún otro en la historia de la televisión, que ha subido para siempre las expectativas sobre lo que se puede lograr en la pantalla chica. Esto no significa que criticar la serie sea un sacrilegio. Es tan solo necesario un breve análisis para darse cuenta de sus falencias y del declive que ha sufrido esta megaproducción. 

Los fanáticos seguirán alabando la serie incondicionalmente, pero la realidad es que los libros de George R.R. Martin eran el alma de la historia, y su ausencia pesa sobre la serie televisiva. 

Crédito trailer:

 YouTube – GameofThrones: “Game of Thrones | Season 8 | Official Trailer (HBO)”

5 de mayo de 2019 – Imagen: HBO.com

Síganos en Facebook para que no se pierda nuestra próximas entrevistas:

Facebook: @LaOctavaProvincia

Seguir navegando:

C8ne con Armando

Volver a la página de inicio

Compartir: