Por Antonio Cartín
Bar Oriente: de las últimas cantinas heredianas
Recuerdo que varias veces me lo habían mencionado como uno de los primeros bares en Heredia, siempre pensé que era clandestino, porque pasaba después de las 10 de la noche y ya estaba cerrado.
No estoy seguro cuántas cantinas quedan en el centro de Heredia, pero sí que algunas clásicas como el Bar 00 o el Bar Amigos han ido cambiando, ¿será para sobrevivir o por la idea de una nueva administración? Peor, bares como Habana que ya no existen. Bueno, pero eso no es el punto de esta columna. La idea que quiero es compartirle mi experiencia en el Bar Oriente.

Después de varias idas en vano, un día fui temprano y lo encontré abierto. Me devolví a la infancia, un olor a casa de madera me transportó a la de mis abuelos paternos, este inmueble también es todo de madera.
Nos recibió Memo, el cantinero, detrás de la barra, el lugar es pequeño, y la barra se ubica en el centro con algunas sillas, todas rodeándola, de alguna forma uno tiene que interactuar con todos los presentes.
La música que suena es la de Sinfonola, con un nivel bajo, lo que permite hablar. Una tercera vez que fui para probar bocas, pude hablar con algunos habituales y el ambiente es ameno, lleno de bromas y risas. Las bocas son buenas, Memo vacila que tiene buena cuchara. en especial una que tiene casi 40 años, igual que el bar. Pida la olla de carne y la boca de bistec, bueno, el gallo de salchichón también es bueno y barato, y los cubaces, mejor vaya varias veces y prueba todo.
Prohibido hablar de política
A la entrada se puede ver un “Herediano hasta la muerte”, por lo que cualquiera malinterpreta que es un bar de heredianos, el cantinero acepta sus colores futbolísticos, pero niega que sea un bar solo para florenses, cualquier persona es aceptada con la condición que se comporte. Eso sí, la política está completamente prohibida como discusión.
Es un bar que cierra temprano, así que le recomiendo como primera parada para una noche de tragos, y si quiere ir a pasar un rato ameno en un lugar que se pueda hablar, ya que la música siempre está a un nivel bajo.
Me parece difícil explicar por qué a uno le agrada o no una cantina, pero estas visitas me hicieron encariñarme del lugar y pienso seguir siendo un habitual, en especial por la comida y la buena compañía.
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